2.5. Neurociencia, emociones y aprendizaje: concepto de plasticidad cerebral
Según Blakemore y Frith (2007): “Las neurociencias constituyen un conjunto de saberes que se enfocan en estudiar la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso, así como la interacción de los elementos del cerebro.” Es la disciplina científica que estudia el sistema nervioso, especialmente el cerebro, con el objetivo de comprender cómo se desarrollan, funcionan y se relacionan los procesos biológicos, cognitivos, emocionales y conductuales.” Dos de sus principales áreas son la neurociencia cognitiva, que analiza la relación entre el cerebro y funciones mentales como el pensamiento, la memoria, la percepción y el lenguaje, y la neurociencia afectiva, que estudia los mecanismos neurológicos de las emociones.
Una aplicación práctica de la neurociencia cognitiva es la neuroeducación, disciplina que combina aspectos de la neurociencia, la psicología y la pedagogía con la finalidad de comprender cómo aprende el cerebro y mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. No son objeto de este trabajo algunos de los campos de estudio de la neurociencia, como las dificultades de aprendizaje y el funcionamiento cerebral; sin embargo, procesos como la plasticidad cerebral, la motivación y las emociones, dada su importancia para el aprendizaje, sí que serán estudiados.
2.5.1. Plasticidad cerebral
La plasticidad cerebral, también conocida como neuroplasticidad, es la capacidad del cerebro para reorganizarse formando nuevas conexiones neuronales a lo largo de toda la vida, como respuesta a nuevas experiencias, aprendizajes y estímulos. Esto implica que el cerebro no es una estructura estática, sino que está en constante evolución.
La reorganización neuronal transforma las conexiones construyendo nuevas vías y reforzando las existentes; la modificación de redes neuronales —incluyendo la formación y eliminación de conexiones— constituye la base para la retención de información y, por tanto, para el aprendizaje y la memoria. La cuestión es: ¿en qué condiciones se propicia la plasticidad cerebral? Más en concreto, ¿cómo puede influir un entorno virtual de aprendizaje para favorecer la plasticidad cerebral? Algunas posibilidades son las siguientes:
Motivación: Un EVA bien diseñado, estructurado y dinámico puede crear un ambiente positivo y motivador. Las emociones positivas facilitan el aprendizaje, mientras que el estrés y el aburrimiento lo dificultan. La motivación intrínseca y extrínseca del estudiante también son factores determinantes.
Interacción y colaboración: La interacción con el contenido y, sobre todo, con docentes y otros estudiantes, fomenta que el cerebro procese, aplique y genere nueva información.
Estimulación multisensorial: Los contenidos multimedia estimulan múltiples sentidos, como la vista y el oído, y promueven una mayor conectividad y actividad neuronal.
Diseño gráfico: En línea con la teoría del aprendizaje multimedia de Mayer, el diseño gráfico contribuye indirectamente a la plasticidad al favorecer la atención sostenida y la codificación de la información. El color, la tipografía y la composición son determinantes para organizar y jerarquizar la información, permitiendo que el cerebro se centre en lo relevante. Además, elementos visuales de calidad, como infografías, imágenes y gráficos, captan la atención del estudiante y facilitan el recuerdo. La asociación visual entre la imagen y el concepto también favorece la posterior recuperación de la información.
Imagen 2.22. La plasticidad cerebral (SUBDEVA)
2.5.2. Motivación
La motivación es el proceso que guía el comportamiento humano hacia la consecución de un objetivo o meta. Es la razón para actuar, aprender, esforzarse y persistir.
Deci y Ryan (1985) son los autores de una de las teorías más influyentes sobre la motivación: la Teoría de la Autodeterminación (Self-Determination Theory). Esta teoría explica cómo y por qué las personas se motivan, y distingue de forma clara entre motivación intrínseca y extrínseca:
Motivación intrínseca: Es aquella que surge del propio individuo, impulsada por el interés o la satisfacción inherente a la propia actividad, con independencia de recompensas o presiones externas. Es la motivación más potente y duradera. Algunos ejemplos pueden ser leer un libro, pintar un cuadro o realizar una actividad física.
Motivación extrínseca: Es la que se produce cuando el individuo actúa para la obtención de una recompensa externa, la evitación de un castigo o el logro de un reconocimiento ajeno a la actividad misma. Es efectiva a corto plazo, pero menos sostenible en el tiempo. Algunos ejemplos son estudiar para conseguir un título o cumplir una norma para evitar una multa.
La calidad de la motivación es más importante que la cantidad. Es decir, no es lo mismo hacer algo por interés propio que hacerlo por obligación, y cuanto más autónoma es la motivación, mejor aprendizaje y rendimiento. La clave es modificar la motivación extrínseca en autónoma.
Imagen 2.23. Categorías de la motivación (SUBDEVA)
Por la experiencia acumulada en los cursos impartidos, se puede afirmar que en un EVA es complicado mantener la motivación del estudiante, sobre todo, en acciones formativas prolongadas. Dado que el primer paso para solucionar un problema consiste en identificarlo, en el módulo de diseño instruccional se ha planteado la siguiente actividad: Por tu experiencia en cursos militares o civiles que has realizado, ¿cuál es el principal motivo para la desmotivación del estudiante en un EVA? Algunas de las respuestas son las siguientes:
Conciliación: Es complicado compaginar las actividades profesionales y familiares con el estudio.
Entorno tecnológico: La comunicación e interacción en un sistema gestor de aprendizaje es compleja.
Sobrecarga cognitiva: El exceso de contenido —PDF, vídeos y enlaces externos— sin una hoja de ruta clara genera ansiedad.
Retroalimentación: La falta de presencia social del docente y de los pares reduce el compromiso con el curso.
Sensación de aislamiento: De todas las respuestas, esta es la más repetida y la más importante para este trabajo. Los estudiantes valoran positivamente el eLearning en general, pero les desmotiva estar solos y demandan el acompañamiento de docentes y otros estudiantes.
Que un estudiante esté motivado es garantía de éxito y, por tanto, la aspiración de todo docente, pero no es sencillo conseguirlo en un EVA. Respecto a las cuestiones intrínsecas es complicado intervenir porque son implícitas a la naturaleza del propio estudiante. La motivación extrínseca es más abordable porque depende de la organización del curso, de un diseño instruccional atractivo y de un tutor online competente e implicado. Algunas propuestas para motivar al alumnado en un EVA son las siguientes:
Organización del curso e información inicial: En un curso en línea todo tiene que estar planificado. Durante el primer acceso al SGA, incluso previamente mediante correo electrónico, el estudiante debe recibir información sobre las competencias objeto del curso, su organización —módulos y unidades didácticas—, el cronograma, las actividades y los instrumentos de evaluación. En resumen, toda la información posible sobre el curso, su organización y metodología. En el Ejército de Tierra, esta información se facilita por diversos procedimientos: en la bienvenida del director del curso, en el plan de acogida a los estudiantes, en la presentación del curso y en las guías docentes de los módulos. También se debe tener previsto el procedimiento de apoyo para personas que tienen dificultades para desenvolverse en un entorno tecnológico, por ejemplo, facilitando manuales de navegación por el sistema gestor de aprendizaje. Comenzar el curso causando una buena impresión es primordial para la motivación.
Relevancia profesional: Es importante que el alumnado identifique que las competencias objeto del curso van a resultar significativas para su evolución profesional. Esto supone un aumento de la motivación intrínseca y favorece el compromiso. Para ello, se debe conectar la teoría con la práctica y ambas con la realidad profesional a la que se enfrentará el estudiante al finalizar la acción formativa. La percepción de utilidad es muy motivadora.
Tutor online (TOL): Por la relevancia de esta figura se dedica un capítulo de este trabajo a describir sus cometidos y las herramientas que tiene a su disposición en un EVA. La pedagogía actual está orientada al estudiante y a favorecer su aprendizaje, pero el tutor online —concepto más amplio que docente— constituye un elemento central en la calidad del proceso formativo en un curso online. La tutoría proactiva, frente al modelo reactivo, representa un enfoque pedagógico de mayor valor, en la medida en que anticipa las dificultades del alumno en lugar de limitarse a responder ante ellas. Cuando a esta disposición se suma un perfil docente sólido —dominio de la materia, capacidad comunicativa y entusiasmo por la enseñanza—, la figura del tutor se convierte en un poderoso motor de motivación. En última instancia, más allá de los recursos materiales o los métodos empleados, es el factor humano el que determina en mayor medida la calidad del proceso de aprendizaje.
Actividades de colaboración e interacción: La mejor manera de combatir la sensación de aislamiento es interactuar y colaborar con docentes y estudiantes. En un curso online el estudiante está geográficamente aislado, pero en algún lugar de la red siempre debe encontrar el afecto de un tutor o la respuesta de un compañero. La interacción social y el trabajo en equipo aumentan la motivación y el compromiso. Crear una verdadera comunidad de aprendizaje en la que todos sus miembros estén implicados es una de las claves del éxito del eLearning.
Control de calidad del contenido: Los problemas técnicos generan estrés y desmotivación. Durante el control de calidad de los recursos educativos es importante verificar que son accesibles desde todo tipo de dispositivos, como PC, tabletas y teléfonos móviles. También que el contenido se presenta correctamente en todo tipo de pantallas —contenido adaptable (responsive design) —.
Cafetería virtual: La creación de espacios para la socialización constituye un elemento de notable valor motivacional en los entornos de aprendizaje en línea. Un foro de carácter informal —denominado, por ejemplo, cafetería— permite a los participantes compartir intereses personales, experiencias o vivencias cotidianas al margen de los contenidos curriculares. Este tipo de intercambios distendidos favorece la cohesión del grupo y contribuye a generar un clima de confianza que, posteriormente, facilita una participación más activa y desinhibida en los debates académicos propios del curso.
Imagen 2.24. Propuestas para motivar en un EVA (SUBDEVA)
2.5.3. Emociones y aprendizaje
Las emociones y el aprendizaje están íntimamente relacionados. Diversos trabajos, entre los que destacan los de LeDoux, neurocientífico estadounidense reconocido por su investigación sobre los mecanismos cerebrales del miedo, la memoria emocional y los procesos afectivos, indican que las situaciones con una gran carga emocional, tanto positiva como negativa, se recuerdan mejor que las neutras. Es habitual olvidar alguna situación cercana en el tiempo, pero, por muchos años que hayan transcurrido, se recuerda hasta el último detalle del nacimiento de un hijo o de la pérdida de un ser querido. El motivo es la emoción del momento.
Las emociones desempeñan un papel fundamental en la formación. Su importancia radica en que influyen directamente en la motivación y el rendimiento académico de los estudiantes. La educación emocional, entendida como el desarrollo de habilidades para reconocer, comprender y gestionar las propias emociones y las de los demás, es clave para el éxito en cualquier modalidad educativa, pero cobra especial relevancia en los EVA, en los que la interacción es más compleja. Immordino-Yang y Damasio (2007) sostienen que: “Los aspectos cognitivos que más se trabajan en los contextos educativos —el aprendizaje, la atención, la memoria, la toma de decisiones y el funcionamiento social— están profundamente influidos por los procesos emocionales, hasta el punto de que ambas dimensiones son inseparables.” Las emociones no solamente influyen en la motivación, sino también en otros aspectos del proceso de aprendizaje.
Para Vilchez-Árias (2023): “Promover emociones positivas y desarrollar competencias emocionales (inteligencia emocional) mejora la comunicación, la colaboración y el rendimiento en los estudiantes”. Emociones positivas como el interés, la curiosidad y el entusiasmo favorecen la participación en las actividades del curso y la retención de la información, mientras que emociones negativas como la ansiedad, la inseguridad y la frustración dificultan la concentración, reducen la motivación y, por tanto, son perjudiciales para el rendimiento académico.
En un entorno académico, especialmente en un EVA, el tutor online es la figura clave en el aspecto emocional. Las estrategias que puede utilizar para fomentar las emociones positivas y gestionar correctamente las negativas son las siguientes:
Humanizar el EVA: Debe facilitar retroalimentación (feedback) emocionalmente inteligente. Para ello, se debe valorar el esfuerzo, mostrar empatía, animar y corregir sin desmotivar. Debe comenzar sus mensajes destacando siempre aspectos positivos y evitar comentarios fríos.
Tutorías personalizadas: En un entorno en línea, estas tutorías, por ejemplo mediante videoconferencia, son muy útiles para conocer diversos aspectos del estudiante y uno de ellos debe ser el emocional. Saber cómo se siente es interesante para personalizar las respuestas del TOL y adaptar el nivel de exigencia.
Análisis de las actividades: Las expresiones que utilizan los estudiantes en las actividades del curso y en los mensajes que comparten en los foros ofrecen información sobre su estado emocional. El tutor debe ser consciente de su importancia y, mediante la observación, ser capaz de detectar la disposición afectiva del alumnado.
Desarrollar la resiliencia: Es la capacidad de una persona para afrontar, adaptarse y recuperarse de situaciones difíciles, traumáticas o estresantes. Desarrollar esta capacidad es importante para ayudar a los estudiantes a superar los obstáculos, desafíos y situaciones de estrés a las que se debe enfrentar en un entorno académico.
Fomentar la autoconciencia: Implica ayudar a los estudiantes a reconocer sus propias emociones para actuar en consecuencia.
Imagen 2.25. Propuestas para fomentar emociones positivas en un EVA (SUBDEVA)
El estado emocional no es únicamente una cuestión individual; la dimensión colectiva resulta igualmente determinante en los procesos de aprendizaje. Cuando en un entorno de formación en línea predomina un clima emocional positivo, se genera una dinámica grupal que favorece la implicación de todos los participantes y actúa como factor de resiliencia ante las dificultades individuales, de modo que el grupo se convierte en un recurso de apoyo mutuo que difícilmente puede reemplazar ningún otro elemento del diseño instruccional. Por ese motivo, el TOL debe prestar atención a los factores emocionales, sobre todo, en la fase inicial del curso en la que se adquieren buenos hábitos y se define el clima que prevalecerá durante toda la acción formativa.
La motivación y las emociones actúan como moduladores de la plasticidad cerebral, influyendo en la consolidación del aprendizaje.