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2.1.2. El cognitivismo

Para Gagné (1991): “Los principios conductistas se mostraron sólidos durante un tiempo, pero no eran capaces de explicar actividades intelectuales complejas como aprender a leer, componer una canción o tomar una decisión correcta bajo presión. Como el conductismo rehusaba hacer referencia a los fenómenos mentales, la conducta humana compleja, en la que no quedaba más remedio que recurrir a estos fenómenos, raramente se llegó a estudiar”. Esta crítica marca la transición desde enfoques estrictamente conductistas hacia modelos cognitivos del aprendizaje. 

La explicación del aprendizaje como condicionamiento de asociaciones y respuestas por medio de los refuerzos dio paso al cognitivismo, que se centra en el estudio de los procesos mentales internos que varían en cada persona, es decir, individualizados, como la percepción, la atención, la memoria, el lenguaje, el pensamiento y la resolución de problemas, así como en la forma en que la información es representada, estructurada y transformada internamente. A diferencia del conductismo, que se enfoca en la conducta observable, el cognitivismo busca comprender cómo la mente procesa la información y cómo las personas la organizan y recuperan. Para los conductistas, se aprenden comportamientos nuevos, para los cognitivistas se adquieren conocimientos que producen modificaciones en la conducta. El recuerdo y el olvido se convirtieron en temas centrales de la investigación, llegando a la conclusión de que aprender es mucho más complejo de lo que suponía la teoría conductista. La figura más influyente del cognitivismo es David Ausubel. 

Para esta teoría, el profesor es un transmisor de conocimientos y el estudiante debe desempeñar un papel activo en el proceso de aprendizaje.

Imagen 2.5. Cognitivismo (SUBDEVA)

2.1.2.1. Teoría del procesamiento de la información

La teoría del procesamiento de la información compara la mente humana con un ordenador para explicar cómo se aprende. Esta teoría analiza los procesos mediante los cuales la información es percibida y codificada (input), cómo se manipula y almacena (procesamiento) y cómo se recupera para ser utilizada (output). 

Esta teoría se articula en torno a los siguientes componentes fundamentales: 

  • Memoria sensorial: Registra brevemente la información que recibimos a través de nuestros sentidos: la vista y el oído. Esta información se desvanece rápidamente si no se presta atención; se estima que en unos 0,25 segundos.
  • Memoria a corto plazo o memoria de trabajo: A través de la percepción selectiva —mecanismo que permite focalizar la atención en estímulos específicos mientras se desestiman otros irrelevantes—, una parte de la información recibida en la memoria sensorial se transfiere a la memoria a corto plazo. En ella, la información se mantiene activa y se manipula conscientemente. Esta memoria tiene una capacidad limitada y si la información no se codifica se pierde en unos 10 segundos.
  • Memoria a largo plazo: La información procesada en la memoria a corto plazo se traslada a la memoria a largo plazo en la que puede permanecer un prolongado periodo de tiempo. La codificación es el proceso de transformación mediante el cual la nueva información se organiza e integra en las estructuras cognitivas previas del individuo. Para que este proceso culmine con éxito, la nueva información debe ser captada mediante la atención, consolidada a través de la repetición y comprendida profundamente al vincularse con el conocimiento previo, priorizando aquellos contenidos que posean una dimensión significativa o relevancia emocional para el estudiante. Esta memoria tiene una capacidad ilimitada.

Esta teoría permitió establecer analogías y diferencias entre los ordenadores y los seres humanos. La conclusión más relevante es que, aunque los ordenadores procesan más información y más rápidamente, la capacidad de las personas para generar nuevo conocimiento a partir de la conexión y transformación de la información existente es una característica exclusivamente humana.

 De esta teoría se deduce la conveniencia de facilitar la información a los estudiantes a través de canales multisensoriales (multimedia) y de instruirles en estrategias eficaces para codificar la información y almacenarla en la memoria a largo plazo, como realizar esquemas, resúmenes y mapas conceptuales.

Imagen 2.6. Teoría del procesamiento información (SUBDEVA)

2.1.2.2. Teoría del aprendizaje significativo o teoría de la asimilación cognoscitiva

La estructura cognitiva es el conjunto de conocimientos, conceptos, esquemas, ideas y experiencias que acumula una persona y que utiliza para integrar nueva información. Una de las figuras más influyentes del cognitivismo aplicado a la educación es David Ausubel, autor de la teoría del aprendizaje significativo o teoría de la asimilación cognoscitiva, que describe cómo el ser humano realiza los procesos de comprensión, transformación, almacenamiento y uso de la información. Según Ausubel (1976): “Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría este: El factor más importante que influye en el alumno es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente”. 

Ausubel (1976) para definir el aprendizaje significativo indica que: “la característica más importante de este tipo de aprendizaje es que produce una interacción entre los conocimientos más relevantes de la estructura cognitiva y las nuevas informaciones (no es una simple asociación), de tal modo que estas adquieren significado y son integradas en la estructura cognitiva de manera no arbitraria y sustancial, favoreciendo la diferenciación, evolución y estabilidad de los conocimientos preexistentes y consecuentemente de toda la estructura cognitiva”. 

Esta teoría describe los conceptos de aprendizaje mecánico y aprendizaje significativo: 

  • Aprendizaje mecánico: Se produce cuando no existen conocimientos previos y la nueva información es almacenada arbitrariamente sin relacionarse con conocimientos preexistentes. Se origina durante la fase inicial de aprendizaje de un nuevo concepto.
  • Aprendizaje significativo: Se fundamenta en la relación entre el nuevo conocimiento y lo que el estudiante ya sabe. La idea principal es que el aprendizaje es más efectivo cuando la nueva información se conecta con los conocimientos previos del estudiante en lugar de memorizarla de forma aislada. Según Ausubel (1976): “En todo caso el aprendizaje significativo debe ser preferido, ya que facilita la adquisición de significado, la retención y la transferencia de lo aprendido”.

 Ausubel no plantea el aprendizaje significativo y el mecánico como una dicotomía excluyente, sino como un continuo; de hecho, ambos procesos pueden coexistir y solaparse dentro de una misma actividad formativa.

Para propiciar un aprendizaje significativo el docente debe facilitar un organizador previo —visión global de lo que va a aprender el alumno—, secuenciar los contenidos y actividades de una forma coherente y facilitar las conexiones entre los conocimientos previos, la nueva información y los objetivos de aprendizaje. Para lograr estos objetivos, es especialmente recomendable el uso de mapas conceptuales. No obstante, el cognitivismo resulta menos adecuado para explicar la construcción social del conocimiento, abordada por enfoques constructivistas.

Imagen 2.7. Teoría del aprendizaje significativo (SUBDEVA)

2.1.2.3. Aplicaciones del cognitivismo en entornos virtuales

Las aplicaciones del cognitivismo en entornos virtuales de aprendizaje son las siguientes: 

Identificar los conocimientos previos: Determinar y evaluar los conocimientos previos de los estudiantes mediante test y encuestas.

  • Activación de los conocimientos previos: Iniciar cada unidad con actividades que estimulen lo que el estudiante ya sabe. Antes del nuevo contenido, especificar las ideas introductorias que proporcionan un marco de referencia.
  • Estructura de los contenidos: Presentar la información de manera organizada, jerarquizada y significativa. Los conceptos más generales e inclusivos deben presentarse primero e introducir gradualmente los más específicos.
  • Mapas conceptuales: Son una herramienta gráfica que organiza y representa visualmente las relaciones entre ideas o conceptos. Los conceptos están jerarquizados según el mayor o menor nivel de abstracción; los generales o inclusivos se sitúan en la parte superior del esquema y los más específicos en la parte inferior.
  • Multimedia educativa: Es muy recomendable combinar recursos como imágenes, audios, vídeos y animaciones que refuercen la comprensión. Estos elementos son útiles para captar la atención del estudiante (percepción selectiva) y ayudan a procesar y retener la información.
  • Retroalimentación formativa: Ofrecer una retroalimentación clara, específica y orientada a la mejora que permita al estudiante entender sus errores y fortalecer sus conocimientos.