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2.1.5. Pedagogías de la incertidumbre

Las pedagogías de la incertidumbre son tendencias formativas propias de un mundo complejo, cambiante e impredecible como el actual, en el que se debe asumir la incertidumbre como parte del proceso de aprendizaje y estar preparados para navegar en la imprevisibilidad y la ambigüedad. Los estudiantes deben aprender a actuar en contextos inciertos. 

Estas teorías implican potenciar aspectos como el pensamiento crítico y la reflexión con la finalidad de buscar soluciones creativas e innovadoras. También es muy importante para esta corriente la colaboración con otros estudiantes mediante el intercambio de ideas y la negociación de puntos de vista, así como el desarrollo de la resiliencia para afrontar la frustración y el error. 

Algunas actividades propias de estas pedagogías son el aprendizaje basado en proyectos (ABP), el estudio de casos y los juegos de rol, todos ellos basados en casos reales que impliquen tomar decisiones y gestionar la incertidumbre ante las múltiples interpretaciones posibles. 

Una de sus principales autoras, la argentina Silvia Vignale, entiende esta teoría, en su artículo “Pedagogía de la incertidumbre” (2009) como: “La filosofía de la sospecha frente a las verdades absolutas”. La autora defiende que el conocimiento es una experiencia en lugar de una verdad absoluta y promueve el desarrollo de la subjetividad a través de la exploración y la interrogación constante. 

El filósofo y pedagogo brasileño Paulo Freire no se inscribe directamente en esta corriente; sin embargo, su enfoque comparte muchos puntos fundamentales. Para Freire, el diálogo entre educadores y educandos es fundamental, ya que considera que el aprendizaje se construye a través del intercambio de ideas, la reflexión y la escucha activa. Critica el modelo tradicional en el que el aprendizaje es depositado en los estudiantes y promueve una educación basada en el cuestionamiento y la construcción colectiva del conocimiento. Considera que la educación debe ser horizontal y situar a docentes y estudiantes en un mismo plano.

Imagen 2.13. Pedagogías de la incertidumbre (SUBDEVA)

2.1.5.1. Aplicaciones de las pedagogías de la incertidumbre en entornos virtuales

Las aplicaciones de las pedagogías de la incertidumbre en entornos virtuales de aprendizaje son las siguientes: 

  • Colaboración y comunicación: Los EVA disponen de múltiples herramientas para la colaboración y comunicación, lo que permite el diálogo y la construcción colectiva del conocimiento.  Algunos ejemplos son los foros de discusión, chats y videoconferencias.
  • Personalización: Los EVA permiten la individualización y personalización del aprendizaje adaptándose a diferentes ritmos e intereses. Para ello, es necesario un conocimiento lo más profundo posible del estudiante, de sus expectativas y capacidades, por ejemplo, mediante encuestas y test de conocimientos previos.
  • Actividades: Como ya se ha comentado, el aprendizaje basado en problemas y el estudio de casos, preferiblemente en grupo, son actividades muy útiles para fomentar la reflexión en contextos de incertidumbre.
  • Autonomía y autorregulación: En un EVA, el estudiante controla su aprendizaje lo que implica planificar, gestionar el tiempo y autoevaluarse. 

En conjunto, las teorías expuestas en este capítulo ofrecen marcos complementarios para comprender el aprendizaje y diseñar propuestas didácticas adaptadas a los entornos digitales actuales.