Para Sara McNeil (s.f.) el concepto de diseño instruccional admite distintas acepciones según el punto de vista aplicado:
- Como proceso: Es el desarrollo sistemático de especificaciones utilizando las teorías del aprendizaje para garantizar la calidad de la enseñanza. Abarca el proceso completo de análisis de necesidades y objetivos de aprendizaje, así como el desarrollo de un sistema de entrega que responda a esas necesidades. Incluye el desarrollo de materiales y actividades instruccionales, y la prueba y evaluación de toda la instrucción y las actividades del aprendiz.
- Como ciencia: Es la ciencia que crea especificaciones detalladas para el desarrollo, la implementación, la evaluación y el mantenimiento de situaciones que faciliten el aprendizaje.
- Como disciplina: Es la rama del conocimiento que se ocupa de la investigación sobre las estrategias instruccionales y el proceso para desarrollar e implementar esas estrategias.
- Como realidad: Puede comenzar en cualquier punto del proceso de diseño. Con frecuencia, el germen de una idea se desarrolla hasta constituir el núcleo de una situación instruccional. Una vez concluido el proceso, el diseñador hace una revisión retrospectiva para comprobar que todos los elementos de la ciencia han sido tenidos en cuenta. El proceso íntegro se documenta entonces como si hubiera discurrido de forma sistemática desde el principio.
Para Hodell (2016): “El diseño instruccional es el proceso sistemático de analizar las necesidades de aprendizaje, diseñar y desarrollar materiales y experiencias de aprendizaje, implementarlos y evaluar su efectividad para crear una instrucción eficiente, atractiva y orientada a resultados.”
Como proceso aplicado, los rasgos más identificativos del diseño instruccional son:
- Tiene en cuenta las condiciones del aprendizaje: Naturaleza de los contenidos, tipo de estudiantes, características del entorno y sus limitaciones.
- Descompone el proceso en partes de modo que resulte fácil de aplicar: Identificación de los objetivos propuestos, estrategias de enseñanza según el tipo de contenidos, secuenciación de actividades y evaluación.
- Debe ser viable y orientado a resultados, es decir, ha de estar diseñado de modo que maximice las posibilidades de que los estudiantes alcancen los objetivos previstos.
El gran reto al que se enfrenta un docente es determinar el diseño instruccional más efectivo para que los alumnos adquieran las competencias previstas. Para ello, es preciso prestar atención a los siguientes aspectos: la información disponible sobre los estudiantes —quiénes son y por qué quieren aprender, sus conocimientos previos y su situación inicial—; los objetivos de la acción formativa; los recursos didácticos necesarios y las actividades; y la secuenciación de recursos, actividades y evaluaciones. Todo lo anterior con un amplio margen de flexibilidad para ajustarse a las nuevas necesidades que se detecten durante el desarrollo del curso.