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6.9. La inteligencia artificial en la formación

La IA es una gran oportunidad para la educación, si se utiliza con ética y responsabilidad. Facilita la personalización del aprendizaje, la generación de contenidos y permite a los docentes desligarse de tareas administrativas rutinarias para dedicarse a las cuestiones propiamente humanas: las intrapersonales e interpersonales. La IA no comprende y no tiene sentimientos, por tanto, nunca podrá sustituir a un docente. Tal y como se ha indicado en la introducción de este apartado: La IA no ha llegado para sustituir al profesorado, sino para potenciar sus capacidades. 

La UNESCO, en el documento Consenso de Beijing sobre la Inteligencia Artificial y la Educación (2019), establece un enfoque humanista en el desarrollo de la IA e indica que: “La IA debe utilizarse para potenciar los derechos humanos, la inclusión y la diversidad, garantizando que la tecnología esté al servicio de las personas y no al revés. Se debe priorizar el bienestar de los estudiantes y asegurar que la IA no reemplace el papel fundamental de los docentes”. Toda una declaración de intenciones realizada en el año 2019. 

En la misma línea, la Comisión Europea en su documento “Directrices Éticas sobre el uso de la IA en Educación” (2022) en una aproximación más técnica, reconoce que la IA es una realidad en la educación que está transformando cómo se enseña y aprende. Indica que su potencial es enorme porque puede personalizar el aprendizaje, automatizar tareas administrativas y ofrecer nuevas perspectivas sobre el progreso de los estudiantes. Sin embargo, este poder implica riesgos significativos relacionados con la privacidad, la equidad, la transparencia, la dependencia tecnológica y la autonomía humana.

Reflexiones sobre el uso de la IA

Desde hace tiempo los estudiantes utilizan la IA para realizar trabajos y preparar exámenes. La cuestión es si la emplean correctamente o no. Pero ¿Se les ha enseñado a utilizar correctamente la IA? ¿Alguien ha reflexionado con ellos sobre sus ventajas, inconvenientes, errores y sesgos? En la mayoría de los casos han aprendido de forma autodidacta y, en un tema tan importante, no debería ser así. 

Los docentes también están utilizando la IA, pero los datos indican que avanzan a un ritmo algo más lento. En la actualidad, hay una amplia oferta de cursos sobre aspectos técnicos para introducir en sus posibilidades y en el uso de diversas herramientas. Esto es importante, pero también se deben abordar aspectos pedagógicos, ya que si no adaptan la metodología, las actividades y los instrumentos de evaluación de sus acciones formativas corren el riesgo de quedar desfasados.  

En el ámbito institucional también hay que tomar decisiones importantes. Algunas de las cuestiones a tener en cuenta son: definir una estrategia institucional clara que incentive y oriente la incorporación responsable de la IA; la actualización de las competencias digitales de los docentes; la financiación del proceso de implantación, ya que las versiones gratuitas de las aplicaciones son una solución parcial al problema; la adaptación curricular y metodológica para integrar la IA en los planes de estudios; la regulación ética y responsable del uso de la IA; e implantar la IA para mejorar la gestión educativa de los centros docentes. No es poco, ni sencillo.

En el sector del eLearning el impacto de la IA es más transformador y disruptivo que en la enseñanza presencial debido a las características propias de un entorno virtual que potencia el efecto de la tecnología. En un curso online la IA permite conocer más y mejor al estudiante, sus preferencias y necesidades, lo que redunda en una mayor personalización de la enseñanza. El análisis de su huella en el SGA aporta información muy importante para que las técnicas de learning analytics realicen su labor predictiva, como la detección temprana del fracaso,  y prescriptiva, para que el docente pueda tutorizar de una forma más eficaz, cercana y efectiva. 

Andreas Schleicher, Director de Educación y Competencias de la OCDE y reconocido creador del estudio PISA, propone una visión equilibrada sobre la IA en la educación, enfatizando su uso responsable para potenciar la labor docente en lugar de reemplazarla. Destaca que debe vincularse a potenciar capacidades humanas a través de la alfabetización definida como “la capacidad de los estudiantes para interactuar con la IA de forma significativa, crear con ella, cuestionarla y gestionarla mediante pensamiento crítico y conciencia social.” Por ello, esta competencia se incorporará en futuras evaluaciones PISA.

UNESCO: Uso de la IA generativa

En el documento Digital Education Outlook 2026: Exploring Effective Uses of Generative AI in Education la OCDE define 3 aplicaciones de la IA en educación: 

  • Enseñar para la IA: Implica preparar a los estudiantes para vivir y trabajar en un mundo donde la IA juega un papel clave. Este apartado debe abordar contenidos como los sesgos, el pensamiento computacional,  las habilidades críticas sobre los resultados obtenidos, la ética y el uso responsable de la tecnología.
  • Enseñar sobre IA: En este apartado se debe enseñar qué es la IA, cómo funciona y su impacto en la sociedad. Los estudiantes no deben ser meros usuarios; deben comprender su funcionamiento y adoptar decisiones informadas sobre su uso.
  • Enseñar con la IA: Aplicación orientada al uso de herramientas y sistemas de IA para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, sobre todo, para la creación de contenidos.

La IAG ofrece la posibilidad de personalizar el aprendizaje ya que, con poco esfuerzo, es posible adaptar un contenido a distintas necesidades específicas de los estudiantes y niveles de dificultad. También es interesante la tutoría en tiempo real; disponer de un profesor 24x7, sobre todo para cuestiones técnicas, aporta valor al proceso. Respecto a la creación de contenido, la IAG supone un acelerador y democratiza la producción. La IAG no elimina la creatividad humana; reconfigura el proceso y reduce barreras técnicas. 

Uno de los cambios más profundos se debe realizar en los procesos de evaluación. Esto implica transformar el qué, cómo y para qué se evalúa. La evaluación centrada en el resultado final ya no sirve; un estudiante puede realizar una actividad con la IAG sin Hechohaber comprendido el contenido. En la era de la IA se debe evaluar el proceso cobrando valor cómo ha trabajado el estudiante, las decisiones adoptadas, cómo ha utilizado la IA y qué ha aprendido durante el proceso. También deben ocupar un lugar prioritario las tareas prácticas, las exposiciones orales y los proyectos reales. 

Si se utiliza un enfoque correcto, la IA será un apoyo para el aprendizaje y el pensamiento, no un sustituto de ellos. La educación seguirá siendo, ante todo, un proceso humano basado en el juicio, las relaciones y la confianza.

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