El empleo de la IA en entornos académicos está creciendo exponencialmente. En la actualidad, desempeña un papel fundamental en el aprendizaje de los estudiantes y en el trabajo de los docentes, e implica modificar los hábitos de estudio, los métodos de enseñanza y las políticas escolares. La IA aporta beneficios, pero también plantea preocupaciones sobre la seguridad, la equidad y su uso con ética y responsabilidad.
6.10. Riesgos y limitaciones de la IA en la formación
Informe IA y educación (Codegnan)
Según el informe “AI in Education Statistics for 2026” elaborado por Codegnan, centro de formación en tecnologías avanzadas, el uso de la IA por los estudiantes ha pasado del 66% en 2024 al 92% en 2025. Los usos más habituales son:
- Búsqueda de información y aclaración de conceptos.
- Lluvia de ideas (brainstorming) para proyectos.
- Inicio de redacción y esquemas de trabajos.
- Corrección gramatical y traducción.
- Retroalimentación rápida.
En este mismo informe, los estudiantes manifiestan su preocupación por ser acusados de plagio, su gran dependencia de la IA, las respuestas incorrectas que ofrece, la desinformación, los sesgos y estereotipos, el contenido dañino de la IAG y la sensación de que se están perdiendo experiencias de aprendizaje reales cuando la usan con demasiada frecuencia. Para la mayoría, el problema radica en que los centros educativos no establecen normas claras sobre el uso de la IA y demandan capacitación para hacerlo de forma segura y responsable. También manifiestan temor por la privacidad y seguridad de los datos.
Respecto a los docentes, que inicialmente fueron más cautelosos, en 2026 la tendencia ha cambiado y ya la utilizan el 83%, principalmente, para planificar sus clases, responder a preguntas, crear materiales educativos, analizar el progreso de los estudiantes y ahorrar tiempo en las tareas diarias. La IA les permite ofrecer un apoyo más personalizado.
Muchos docentes desean utilizar la IA de forma inteligente y responsable, pero se enfrentan a dudas sobre su impacto, la imparcialidad, su precisión y los efectos a largo plazo en el aprendizaje y la creatividad. Los educadores también solicitan más formación para poder guiar a los estudiantes con confianza.
Gobernanza de la IA
Los centros educativos están aprendiendo a gestionar la IA en el aula. Algunos cuentan con normas claras, pero la mayoría están comenzando a crearlas. La finalidad de estas normas es definir las políticas de uso de la IA y garantizar la equidad y la justicia.
Un informe de Gartner (2024) destaca que los gobiernos juegan un papel central a la hora de definir los riesgos y limitaciones de la IA. Para ello, deben elaborar la gobernanza de la IA cuya finalidad es determinar el marco estratégico, ético y normativo de políticas, procesos y supervisión, para garantizar que los sistemas de IA sean seguros, transparentes, responsables y conformes a derecho. Busca alinear el desarrollo de la IA con valores humanos, mitigando riesgos como sesgos y mal uso, mientras genera confianza y fomenta la innovación responsable.
Las posturas respecto a la IA son diversas y, con frecuencia, contrapuestas y objeto de polémica. Los que están a favor de la IA la ven como una herramienta que amplía sus posibilidades para ensayar con estilos y efectos que es muy complicado conseguir por otros medios. También muy útil para generar prototipos —gemelos digitales— con los que experimentar antes de invertir dinero en el diseño real definitivo.
Otro problema es la propiedad intelectual ¿quién es el autor de una imagen creada con IAG, el humano que ha redactado el prompt, la IA o ambos? Algunos expertos ya hablan de cocreación. No menos importante es el aspecto ético destacando el riesgo de que se utilicen estilos de artistas sin ningún reconocimiento ni compensación.
Mi impresión es que la IAG ha llegado para quedarse y debe entenderse como una expansión y transformación de la creatividad humana, aunque todavía tiene muchas cuestiones que resolver.
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