La inteligencia artificial (IA) o artificial intelligence (AI) es un campo de la informática que está impulsando una transformación sin precedentes. Sin embargo, la historia de la humanidad ha estado marcada por grandes innovaciones capaces de cambiar el rumbo de la sociedad. En 1440 Gutenberg revolucionó la difusión del conocimiento con la invención de la imprenta, en el siglo XVIII la máquina de vapor se convirtió en el motor de la Revolución Industrial y en el siglo XIX la bombilla eléctrica de Edison y el motor de combustión interna de Otto transformaron la industria y el transporte. Más cerca en el tiempo, concretamente en 1928, Fleming descubrió la penicilina, un hallazgo que ha salvado millones de vidas y a finales del siglo XX la informática, la robótica e Internet revolucionaron prácticamente todos los sectores productivos. Grandes avances que, en cada época, han contribuido decisivamente a transformar el curso de la historia.
Sin embargo, la IA se distingue de cualquier innovación tecnológica anterior por dos rasgos: la velocidad a la que ha sido adoptada y la magnitud de su impacto. La velocidad de implantación es significativamente más rápida; lo que otras tecnologías han conseguido en décadas la IA lo está logrando en pocos años. En cuanto a su capacidad para transformar el mundo, el impacto de la IA es profundo, creciente y afecta a todos los sectores productivos. Más allá de valoraciones personales a favor o en contra, es innegable que hay un antes y un después de la IA.