Los orígenes de la enseñanza a distancia se remontan a 1728 cuando Caleb Phillips publicó un anuncio en la Gazette de Boston ofreciendo un curso de taquigrafía por correspondencia, que se considera la primera evidencia documentada de esta modalidad formativa. Progresivamente, la oferta se amplió y diversificó. Aparecieron centros dedicados a la enseñanza de idiomas y se comenzaron a aprovechar las posibilidades de los medios de comunicación de masas —la radio, la televisión y los soportes magnéticos de audio y vídeo— como vehículos de transmisión del conocimiento, sentando así las bases de lo que posteriormente se denominaría formación multimedia.
Antes de abordar el contenido de este capítulo, un aspecto importante es la terminología. Respecto a la formación en entornos virtuales algunas de las expresiones utilizadas son: formación a distancia, teleformación, formación telemática, virtual, online o en línea, en entornos virtuales, eLearning, y seguro que hay muchas más. Algunas personas utilizan varios de estos términos de forma intercambiable, pero existen matices importantes que conviene destacar.
Quizá sea cuestión personal, pero sugiero no utilizar expresiones que incluyen la palabra virtual. Según el DRAE, virtual significa: 1) Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real. 2) Que tiene existencia aparente y no real. 3) Que está ubicado o tiene lugar en línea, generalmente a través de internet.
Las dos primeras acepciones invitan a entender “virtual” como oposición a “real”. En el eLearning el entorno es virtual, pero la formación no lo es; es muy real. La tercera acepción, introducida en ediciones recientes del diccionario de la RAE es más acertada, pero no suficiente como para que suene bien el término formación virtual.
El resto de las expresiones se refieren a métodos de enseñanza y aprendizaje en los que docentes y discentes están separados geográficamente o que se desarrollan a través de Internet, permitiendo a los estudiantes acceder a los cursos desde cualquier lugar y en cualquier momento. Si se analiza con detalle el concepto, la novedad es Internet, ya que formar a distancia es una metodología utilizada desde hace muchos años.
Por todo lo expuesto, en este trabajo se emplean indistintamente los términos formación en línea, formación online y eLearning. Aunque, por norma general, procuro evitar el uso de anglicismos cuando existen equivalentes adecuados en español, mi término preferido es eLearning, debido a su amplia aceptación y reconocimiento en el ámbito académico y profesional de la tecnología educativa.
Este capítulo examina la evolución de la formación a distancia, analizando el rol de docente y estudiante para contextualizar su trayectoria histórica y definir proyecciones futuras.