Con la llegada del nuevo milenio, se produjo una transformación en la manera de concebir y utilizar la web, transformándose en una plataforma en la que era posible debatir, participar, colaborar e interactuar. Esta etapa, denominada Web 2.0 o web social y colaborativa, se caracterizó porque el proceso comunicativo se realizaba de muchos a muchos, participando activamente todos los usuarios. Los contenidos, hasta ahora protegidos por estrictas normas de propiedad intelectual que restringían su uso y reproducción (copyright), pasaron a publicarse en abierto mediante licencias Creative Commons y estaban permanentemente actualizados gracias a las aportaciones realizadas por los miembros de la comunidad. Wikipedia ilustra con claridad el concepto de web social y colaborativa.
La web 2.0 no fue ni una tecnología ni una moda pasajera; fue una nueva filosofía, una nueva forma de entender Internet en la que además de leer, se podía escribir, compartir, comunicar, colaborar e interactuar con plena libertad. Según García Aretio (2007):
“Hablamos en esta web de actitudes más que de herramientas o software. De hecho, más que tecnologías se definen comportamientos, aunque bien es cierto que para activar ciertas actitudes debemos facilitar los entornos donde estas puedan expresarse. Pero estos entornos asentados en un determinado software han de entenderse como un servicio más que como un producto.”
Las principales herramientas de la web 2.0 fueron las redes sociales, blogs, wikis, podcasts y diversas aplicaciones para compartir vídeo (Youtube), fotografías (Flickr), presentaciones (Slideshare), etc.
El eLearning 2.0 incorporó las capacidades de la web 2.0 y se basó en un aprendizaje social en el que el estudiante desempeñaba un rol activo y el conocimiento se construía colaborativamente entre todos los miembros de la comunidad. Se avanzó de un modelo de transmisión de uno a muchos (docente a estudiantes) a un modelo de conversación en el que estaban implicados todos los participantes de la acción formativa.
Los estudiantes dejaron de ser consumidores y pasaron a ser prosumidores (productor y consumidor) de los materiales del curso. Surge el concepto de comunidad virtual de aprendizaje definida por Raposo-Rivas y Escola (2016), tras la integración de las aportaciones de diversos autores, como:
“Una Comunidad Virtual de Aprendizaje (CVA) es un entorno social digital, mediado por tecnología, donde un grupo de personas con intereses y objetivos de aprendizaje comunes interactúan y colaboran de manera activa para la construcción de conocimiento tanto individual como colectivo. A diferencia de un simple curso en línea, una CVA se caracteriza por el fomento de lazos sociales y un sentido de pertenencia, la participación bidireccional, el intercambio de experiencias y la cocreación de recursos, superando las barreras del espacio y el tiempo. El aprendizaje no se limita a la transmisión de información del instructor, sino que surge de la interacción entre todos los participantes.”
De todo lo anterior se deduce que el eLearning 2.0 proporciona una experiencia de aprendizaje más eficaz, enriquecedora e interactiva.
Para que el aprendizaje social y participativo fuera posible, los SGA integraron herramientas para mejorar o posibilitar la comunicación, colaboración, interacción y trabajo en equipo. Algunos ejemplos son foros de discusión, wikis, salas de trabajo en grupo y videoconferencia. La formación online se extendió más allá de los límites del SGA y se comenzaron a utilizar con fines educativos aplicaciones externas como las redes sociales y herramientas de trabajo colaborativo.