Posteriormente, los documentos escritos fueron complementados, incluso reemplazados, por soportes audiovisuales. En primer lugar, se utilizaron las cintas de audio, muy útiles para el aprendizaje de idiomas y para personas que aprenden mejor escuchando que leyendo.
Unos años después, surgió el vídeo VHS que supuso un importante avance para la formación. Este soporte permite combinar recursos visuales y auditivos, facilitando el aprendizaje y mejorando la retención, sobre todo de cuestiones que es complicado describir mediante un texto. El vídeo también permite grabar a un profesor dirigiéndose a sus estudiantes, lo que aporta cercanía y humaniza el entorno.
Las cintas de audio y vídeo supusieron un avance significativo en materia de accesibilidad, puesto que permitían el acceso a la formación a personas con diversas discapacidades.
En la enseñanza basada en soportes audiovisuales, la función principal del docente consistía en diseñar y estructurar el guion del contenido, ya sea en formato de audio o vídeo. Habitualmente, estos cursos carecían de tutorización directa; sin embargo, ofrecían al estudiante un mayor grado de autonomía en el aprendizaje y, en muchos casos, favorecían niveles más altos de motivación.