Animado por los profesores Miguel-Ángel Sicilia y Salvador Sánchez Alonso, en 2006-2007 realicé el “Máster en informática. Especialización en Enseñanza y Aprendizaje Electrónicos” (120 ECTS) en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). Una asignatura de primer curso era “Teoría y práctica de la tutoría virtual” y, desde el primer momento, me fascinaron tanto la materia como el docente, el profesor Antonio Miguel Seoane Pardo. Antón es filósofo, un buen profesor y pertenecía al Grupo de Investigación en InterAcción y eLearning de la Universidad de Salamanca (GRIAL-USAL).
Uno de los documentos de la asignatura, titulado “El factor humano en el eLearning”, desde la primera lectura me hizo comprender su enorme importancia para el proyecto de formación online que estábamos diseñando en el ET. De hecho, a pesar del tiempo transcurrido, el documento continúa estando plenamente vigente y constituye el eje central tanto de este capítulo como de todo el trabajo.
Contacté con Antón para estudiar la viabilidad de una futura colaboración entre nuestras instituciones y, poco después, visitó la ACLOG junto con el director del grupo de investigación, el ahora catedrático Francisco José García Peñalvo. Conocieron la Subdirección de Enseñanza a Distancia y el incipiente proyecto de eLearning del ET, así como las directrices del plan de formación para los docentes militares que se estaba diseñando y, desde el primer momento, todos los implicados tuvimos la certeza de que la colaboración era viable y beneficiosa para ambas instituciones. Por un lado GRIAL tendría la oportunidad de transferir el resultado de sus investigaciones a un entorno práctico y, por otro, la ACLOG accedía a una formación de primer nivel avalada por un grupo de reconocido prestigio.
Tras un breve intercambio de documentos, el 19 de diciembre de 2007, D. José Ramón Alonso Peña, Rector Magnífico de la Universidad de Salamanca, y D. Juan Estaún Solanilla, General de Brigada Director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación del Ejército de Tierra, formalizaron un convenio de colaboración entre ambas instituciones para que la Universidad de Salamanca participara en la formación de los docentes del ET.
Como resultado de este convenio, el Grupo de Investigación en InterAcción y eLearning (GRIAL-USAL) y la Subdirección de Enseñanza a Distancia diseñaron varios módulos formativos con la finalidad de incorporarlos a los cursos de la ACLOG. En concreto, el módulo de “Tutoría online”, para el “Curso Básico para la Enseñanza en Entornos Virtuales de Aprendizaje” y el módulo de “Creación de Microcontenidos”, para el “Curso de Producción de Recursos Multimedia”. En 2008, Fran y Antón, junto con su equipo de tutores, formado por Olga, Elisa, Ángeles, María José, Margarita, Esther, Juanje y Toni, comenzaron a trabajar. Un equipo excepcional de docentes que destaca, ante todo, por su gran calidad humana. Me gustaría aprovechar esta ocasión para reiterar mi más sincero agradecimiento por su profesionalidad y por el excelente trato recibido. Sin duda, colaborar con el grupo GRIAL ha sido una de las decisiones más acertadas y estratégicas del proyecto de formación en línea del ET.
Desde sus orígenes, GRIAL-USAL ha tenido como seña de identidad la defensa del factor humano como elemento determinante para un eLearning de calidad. Una de sus líneas de investigación se orientó hacia las competencias, habilidades y destrezas que debía poseer el tutor online, al que consideraban la figura docente y profesional esencial para asegurar la eficacia y la calidad de la formación en línea. Esta visión innovadora, que otorgaba una importancia primordial a las personas y a la dimensión humana del aprendizaje, se alineaba perfectamente con la filosofía del Ejército de Tierra, centrada en el personal, sus necesidades y los valores que definen a la institución. El factor humano, representado por tutores y estudiantes, constituía el nexo entre la tecnología y el modelo de formación online que se pretendía desarrollar en la ACLOG. Esta afinidad de principios propició una fructífera colaboración que se extendió durante dieciséis años, evidenciando la solidez y el valor de la alianza para ambas instituciones.