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4.4.2. La interacción en acciones formativas online

La interacción es uno de los elementos clave de la formación online porque favorece el aprendizaje, aumenta la motivación y reduce la sensación de aislamiento. Para Coll y Monereo (2008): “La calidad de una propuesta pedagógica para los entornos virtuales de aprendizaje depende de la interactividad real entre sus participantes”, por tanto, debe ser entendida no solo como un intercambio de mensajes, sino como una actividad conjunta orientada a la construcción colectiva del conocimiento. De este modo, cuanto más rica, frecuente y significativa sea la interacción entre docentes y estudiantes, mayor es la probabilidad de que se produzcan aprendizajes profundos y duraderos. 

Es habitual que los estudiantes respondan a las cuestiones planteadas por los docentes, sobre todo, si son actividades evaluables. Lo verdaderamente complejo —y pedagógicamente valioso— es fomentar la interacción entre los estudiantes, especialmente cuando no responde a un refuerzo positivo. Mientras que todos somos receptivos a recibir el elogio, el verdadero reto radica en asimilar la crítica, aun cuando se formule desde una perspectiva constructiva.


Antes de profundizar en el tema, es importante comprender la diferencia entre participar,  cooperar y colaborar. Aunque en estos términos existe un nexo común que es la ejecución de una tarea, se distinguen por el grado de implicación de los participantes, el compromiso que asumen y el propósito que persiguen: 

  • Participar supone la intervención individual en una actividad conjunta. Requiere presencia, implicación y aportación personal, pero no necesariamente coordinación o dependencia respecto a otros participantes. La acción se desarrolla fundamentalmente en el ámbito individual, siendo el propio estudiante quien inicia, gestiona y culmina su contribución. Un ejemplo sería que varias personas propongan la estructura de un libro sobre eLearning.
  •  Cooperar implica una evolución cualitativa. Requiere un nivel superior de interacción e implica la participación de varias personas para alcanzar un objetivo común. En este caso, el trabajo se fragmenta y cada miembro del equipo es responsable de una tarea, pero no existe una colaboración entre los miembros del grupo y la responsabilidad continúa siendo individual. Un ejemplo sería que varias personas se repartan por capítulos la redacción de este libro, sin una línea editorial consensuada.
  •  Colaborar requiere un nivel máximo de interacción. En este caso, la coordinación y el intercambio entre los participantes son elementos esenciales. El resultado final no depende únicamente de las aportaciones individuales, sino de la integración de los esfuerzos de todos los miembros del grupo para la consecución de una meta compartida. Con base en el ejemplo del apartado anterior, sería la elaboración de un libro en el que varias personas redactaran juntas cada capítulo, debatiendo los contenidos y consensuando el enfoque, el estilo y la estructura del libro.

 Con el fin de favorecer la transición desde la participación individual hacia la colaboración, aunque sea forzada, se propone la siguiente secuencia:

Propuesta de fases para la interacción (Diseño: Napkin AI)

4.4.2.1. Interacción forzada

En este caso la interacción esta impuesta por el docente. No es una iniciativa espontánea que surge del interés intrínseco del estudiante, sino que es un requisito indispensable para avanzar o superar un curso.

 A continuación, se describen las actividades que suelo utilizar en mis cursos: la primera orientada a estimular simplemente la participación, y las sucesivas diseñadas para promover una interacción pautada y prescriptiva entre los estudiantes.


Actividad participativa:

Si bien el eLearning es una modalidad formativa que ofrece múltiples ventajas, su implementación también conlleva ciertos retos y dificultades. Para iniciar el debate, analiza tu propia experiencia e identifica dos ventajas y dos inconvenientes que consideres clave en la formación online. 

Actividad de interacción forzada (refuerzo positivo):

Una vez finalizado el debate sobre las ventajas e inconvenientes del eLearning, deberás interactuar con otros miembros del grupo. Revisa las aportaciones de tus compañeros y publica una respuesta en el foro donde destaques, de manera argumentada, una de las ventajas expuestas por un participante y un inconveniente planteado por otro. 

En este caso, la actividad promueve un refuerzo positivo, ya que consiste en validar y respaldar los argumentos de un compañero. Sin embargo, la gestión del debate es más compleja cuando se requiere manifestar desacuerdo o confrontar puntos de vista. Por naturaleza, el ser humano muestra una alta receptividad ante el reconocimiento de su trabajo; sin embargo, la aceptación de la crítica constructiva resulta un proceso más complejo, especialmente cuando esta se expone en un escenario público.

Actividad de interacción forzada (contraste de opiniones):

Para finalizar esta actividad, analiza de nuevo las aportaciones de tus compañeros. Selecciona una reflexión con la que no estés de acuerdo y argumenta, desde el respeto y rigor académico, los motivos de tu disconformidad. 


 Con actividades similares, adaptadas a la materia objeto del curso, es posible guiar al grupo hacia ese primer estadio que es la interacción forzada. Este paso intermedio resulta indispensable para, posteriormente, consolidar la tan deseada interacción espontánea entre los estudiantes.

4.4.2.2. Interacción dirigida

El segundo paso implica avanzar hacia una interacción dirigida por el docente, que estructura la actividad de forma que los estudiantes deban colaborar para su resolución. En este sentido, pueden plantearse, entre otras, las siguientes:


Juegos de rol:

El docente asigna a cada participante un rol específico, de modo que los estudiantes deben actuar y responder en función del papel que les ha sido atribuido en distintas situaciones planteadas. Esta dinámica resulta especialmente útil en un curso de tutoría online, ya que permite proponer situaciones reales, más o menos conflictivas, a las que los futuros tutores pueden enfrentarse en sus cursos. Algunos roles de interés pueden ser: docente inflexible, empático, mediador o arrogante; y estudiante poco respetuoso, pasivo, hiperparticipativo, crítico constructivo o experto.

Proyectos colaborativos:

Son especialmente importantes en cursos online porque favorecen la construcción compartida del conocimiento y permiten desarrollar competencias clave como el trabajo en equipo, la comunicación digital y la resolución de conflictos. En el módulo de diseño instruccional del curso para docentes del ET, el proyecto habitual es diseñar una acción formativa blended learning, en la que se deben diferenciar las competencias, actividades e instrumentos de evaluación de las fases online y presencial.

4.4.2.3. Interacción espontánea

Si bien la interacción docente-estudiante es esencial y generalmente bien valorada, la interacción entre estudiantes adquiere un valor especialmente relevante cuando se produce de forma espontánea, ya que es en estos intercambios donde se genera un aprendizaje más auténtico y significativo. 

Si se han trabajado adecuadamente las fases anteriores —participación e interacción guiada y dirigida—, en algunos casos se consigue avanzar hacia niveles más espontáneos de interacción, aunque no siempre ocurre. En el extremo opuesto se encuentran los estudiantes habituados a la comunicación en entornos digitales, para quienes este tipo de interacción resulta natural. En este sentido, el comportamiento de las personas en el entorno virtual suele reproducir, en gran medida, sus formas de actuar en contextos presenciales, por lo que resulta importante respetar el estilo de cada persona. 

Un espacio especialmente recomendable para fomentar esta interacción es la creación de un foro, denominado por ejemplo “cafetería virtual”, en el que los participantes pueden compartir experiencias cotidianas, como actividades del fin de semana, resultados deportivos o contenidos informales como un chiste. Este tipo de intercambio contribuye a generar confianza y cohesión grupal, de modo que una conversación informal hoy puede facilitar, en etapas posteriores, el debate académico sobre las competencias del TOL.

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