La interacción es uno de los elementos clave de la formación online porque favorece el aprendizaje, aumenta la motivación y reduce la sensación de aislamiento. Para Coll y Monereo (2008): “La calidad de una propuesta pedagógica para los entornos virtuales de aprendizaje depende de la interactividad real entre sus participantes”, por tanto, debe ser entendida no solo como un intercambio de mensajes, sino como una actividad conjunta orientada a la construcción colectiva del conocimiento. De este modo, cuanto más rica, frecuente y significativa sea la interacción entre docentes y estudiantes, mayor es la probabilidad de que se produzcan aprendizajes profundos y duraderos.
Es habitual que los estudiantes respondan a las cuestiones planteadas por los docentes, sobre todo, si son actividades evaluables. Lo verdaderamente complejo —y pedagógicamente valioso— es fomentar la interacción entre los estudiantes, especialmente cuando no responde a un refuerzo positivo. Mientras que todos somos receptivos a recibir el elogio, el verdadero reto radica en asimilar la crítica, aun cuando se formule desde una perspectiva constructiva.
Antes de profundizar en el tema, es importante comprender la diferencia entre participar, cooperar y colaborar. Aunque en estos términos existe un nexo común que es la ejecución de una tarea, se distinguen por el grado de implicación de los participantes, el compromiso que asumen y el propósito que persiguen:
- Participar supone la intervención individual en una actividad conjunta. Requiere presencia, implicación y aportación personal, pero no necesariamente coordinación o dependencia respecto a otros participantes. La acción se desarrolla fundamentalmente en el ámbito individual, siendo el propio estudiante quien inicia, gestiona y culmina su contribución. Un ejemplo sería que varias personas propongan la estructura de un libro sobre eLearning.
- Cooperar implica una evolución cualitativa. Requiere un nivel superior de interacción e implica la participación de varias personas para alcanzar un objetivo común. En este caso, el trabajo se fragmenta y cada miembro del equipo es responsable de una tarea, pero no existe una colaboración entre los miembros del grupo y la responsabilidad continúa siendo individual. Un ejemplo sería que varias personas se repartan por capítulos la redacción de este libro, sin una línea editorial consensuada.
- Colaborar requiere un nivel máximo de interacción. En este caso, la coordinación y el intercambio entre los participantes son elementos esenciales. El resultado final no depende únicamente de las aportaciones individuales, sino de la integración de los esfuerzos de todos los miembros del grupo para la consecución de una meta compartida. Con base en el ejemplo del apartado anterior, sería la elaboración de un libro en el que varias personas redactaran juntas cada capítulo, debatiendo los contenidos y consensuando el enfoque, el estilo y la estructura del libro.

Con el fin de favorecer la transición desde la participación individual hacia la colaboración, aunque sea forzada, se propone la siguiente secuencia: