Hace muchos años, cuando comencé a elaborar en el Gabinete de Dibujo del Estado Mayor del Ejército las transparencias (acetatos) que mis compañeros utilizaban en sus presentaciones, tomé conciencia de la importancia de la tipografía, el color y la composición para transmitir de forma eficaz un mensaje. Más adelante, las primeras aplicaciones de diseño gráfico facilitaron la incorporación de texto, gráficos e imágenes, pero no resolvían el principal desafío al que se enfrentaba el diseñador, que era la organización coherente de los elementos. Esta responsabilidad continuaba recayendo exclusivamente en el criterio humano.
Para conseguir una buena composición es importante el componente artístico y aunque no se tenga una adecuada competencia en materia de diseño se puede mejorar dedicando tiempo al aprendizaje y aplicación de algunos conceptos básicos de la teoría del diseño gráfico.
En el ámbito educativo, especialmente para la creación de contenidos digitales, es evidente que un buen diseño facilita la comprensión de la información. Una pantalla saturada de texto e imágenes, con muchos colores y variedad de tipografías, genera confusión y dificulta el aprendizaje. Por el contrario, un diseño agradable en el que los elementos combinan de forma armónica y la información se presenta correctamente jerarquizada, facilita el aprendizaje. No se trata exclusivamente de estética, sino de pedagogía.
Cuando en el año 2002 me destinaron a la entonces denominada Subdirección de Enseñanza a Distancia de la Academia de Logística de Calatayud, coincidí con el que había sido mi profesor durante el periodo de formación militar para el ingreso en la escala de suboficiales; el ahora Comandante José Prieto González. En 2002 éramos compañeros, hoy somos buenos amigos. Él me ha enseñado tipografía, color y composición y, he de reconocer, que una vez aprendidos los conceptos básicos ha mejorado la calidad de mis contenidos.
Aprovechando las cualidades artísticas del Cte. Prieto y una vez percibida la importancia del diseño gráfico para la elaboración de contenidos educativos digitales, se decidió incorporar la asignatura de “Teoría del Diseño Gráfico” en algunos de los cursos para docentes.
Cuando decidí realizar este trabajo tenía muy claro que uno de los capítulos fundamentales tendría como título “Diseño gráfico aplicado a la creación de contenidos formativos”. También tenía la certeza que la persona en la que debía apoyarme para su elaboración era el Cte. Prieto. Le pedí ayuda y, sin dudarlo, aceptó colaborar y el resultado, tras unas semanas de trabajo, es el que se presenta a continuación. Estimado José, mil gracias por tu inestimable ayuda y por todo lo que me has enseñado.
Antes de avanzar en este capítulo es necesario definir el concepto de diseño gráfico. Para Costa (1994): “Es la disciplina capaz de reunir diversos elementos (color, tipografía, imágenes, formas, etc.) en un mismo espacio, con objeto de lograr una interacción capaz de transmitir un mensaje dentro de un contexto determinado de la manera más eficaz posible.” Esta definición trata tres aspectos fundamentales: a) La integración de los elementos: existe un orden lógico. b) La eficacia: no es arte, sino un instrumento para transmitir un mensaje. c) El contexto: es importante tener claro dónde y para quién se emite el mensaje.
Para alcanzar la meta planteada en la definición se dispone de diversas herramientas: el color, la tipografía y una serie de principios fundamentales de la comunicación. Su aplicación correcta permite convertir en realidad aquello que solo existe en la imaginación del autor.